martes, 25 de julio de 2017

Zarangollo



     Hoy vamos a preparar un Zarangollo, un plato ligero con base de verduras que podemos tomar durante todo el año, pero que en los meses de verano se hace más que apetecible.

     Una de las recetas tradicionales más típicas de la Región de Murcia, que por desgracía como plato regional vive a la sombra del Pisto. La podemos encontrar como tapa clásica de cualquier bar y a su vez es indispensable en cualquier cocina casera murciana.

     No se sabe mucho sobre el origen etimológico de zarangollo, sí alguna referencia a que sea una receta de origen judeo-sefardí, pero esto no está documentado, aunque por el tipo de ingredientes y elaboración podría tener su aquél.

     Cómo la mayoría de los platos que pasan a través de los siglos al recetario popular, su origen, o al menos su difusión se produce en el ámbito rural y humilde, puesto que usa ingredientes básicos de la huerta de la región.

     En este caso vamos a usar sólo 3 ingredientes, con los que conseguiremos un resultado más que impresionante... Calabacín, cebollas tiernas y huevos... Sólo hay una norma básica no escrita, doble de calabacín que de cebolla.

     Hay otras variantes del plato que pueden incluir patatas, para "engordar" la receta y hacerla plato único, usar algún pescado o aderezarla con hierbas como el oregano, tomillo o hinojo... Pero en nuestro caso nos vamos a ceñir a la versión más purista del plato.

     ¡Vamos a ello!

     Ingredientes (para 4 personas):


     - 1 kg. de calabacín.
     - 1/2 kg. de cebollas tiernas o cebolletas.
     - 3 huevos.
     - AOVE.
     - Sal.

     Preparación:

     Comenzaremos por lavar y preparar las verduras, dejando la piel al calabacín, y cortándolo a medias rodajas, como se diría en Murcia, ni finas ni gruesas, algo menos de 1 cm. aprox. y la cebolla fresca a julianas finas.

     En una sartén añadimos aceite de oliva, sin excedernos, pues será el aceite que quede al final de la receta, calentamos. Agregamos el calabacín y salamos, bajándolo a fuego lento para que vaya pochando y soltando agua.

     Cuando el calabacín comience a cocinarse ponemos la cebolla a rodajas finas y dejaremos pochar a fuego lento unos 15 o 20 minutos moviéndo sólo la sartén.

     Para los huevos tenemos dos opciones:

     1.- Batir de una forma ligera los huevos en otro recipiente e incorporarlos.

     2.- Cascar los huevos en la sarten e incorporarlos, moviendo suavemente para romper las yemas y mezclarlas con las claras sin romper las verduras, que sería la forma tradicional y por la que voy a optar.

     Dejamos cuajar y nuestro zarangollo estará listo...

     A mí, personalmente me gusta comerlo templado o frío a temperatura ambiente... De forma que lo dejaremos reposar y emplataremos, y lo que nos quede lo guardamos en el frigo y mañana, sacado un rato antes de comerlo para que atempere, estará de vicio... 24 horas en el frigorífico le potenciará el sabor.

     ¡Listo!

     ¡Buen Provecho!